No es típico de mi estar en esta obscuridad. Soy más de las que prefieren la luz, el día. Me siento más cómoda cuando no hay sombras a mi alrededor y veo con claridad a las personas y a los objetos. Pero aquí estoy, al borde de la luz, sumergiéndome en la noche. No sé que pienso alcanzar, pero aquí observando las estrellas nacer, me siento mejor. Un café caliente en una mano y la maldita postal en la otra. Esa es mi compañía. Un hermoso atardecer en una playa se burla de mi, no tiene nada de espectacular hay miles de postales como esa, pero lo que la hace maldita es que es tuya. Y solo contiene una palabra en toda la inmensidad de su espacio: ven.
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