Pequeña Megami paranoica

Hace muchos años tome una clasecilla durante mi maestría en la que nos enseñaban acerca de la seguridad informática. Sin duda fue una de mis clases favoritas, porque aprendí varias cosillas para hackear maquinas, todo con la seria intención de que al saber hace esas cosas también sabrías prevenir dichos ataques. 

 
Lo que no sé es si los profesores de esa clase estuvieran conscientes que aparte de esas técnicas y conocimientos también estaban creando un grupo de paranoicos.  Durante ese semestre fue lo peor, guardaba todo, encriptaba correos, borraba historiales de platicas en mensajeros instantaneos y del navegador, cerraba todo con llave y desconfiaba de mi sombra. Si bien es cierto que ya no encripto mi correspondencia, si quede con cierto miedo a soltar mis biometricas. Es decir, huellas digitales, escaneos de ojos (retina), pruebas de voz y escritura etc.  ¿Por qué? Pues porque son datos personalisisisimos que me identifican como persona y que solo deberían de tenerlos empresas de toda mi confianza como prueba de que soy yo. 
 
¿A donde voy con todo esto? Bueno es una anécdota para dar pie al pequeño detalle de que Lolita (ósea dolores, ósea la Secretaria de Administración Tributaria) me pidió todo y no me puedo negar porque sino lo hago no obtengo una firma electrónica y sin eso no puedo generar recibos y si no genero recibos no puedo cobrar mis honorarios por trabajar. Así que me tienen amarrada (por no decir de la cola, así como yo tengo a mi gato cuando no quiere venir conmigo). 
 
Y todos pensaran, pero que te preocupas si es una institución gubernamental. Transparente y responsable de tus datos personales. Si, es cierto ellos saben todo de mi, pero también son conocidos por vender bases de datos de los ciudadanos…. En fin, es solo una anécdota de la pequeña y paranoica Megami.